PINTADA 29/1

miércoles, 16 de febrero de 2011

Cuanto digas.

Ella se acerca, toma su mano con cierta timidez, sus ojos tienen un brillo inusual, se denota cierta avidez y recita no sin sonrrojarse:

" Encalló tu figura en mi mente,
se instaló tu vida en mi alma,
me aprisiona esta manía, de quererte.
Y antes que verte;
nada devuelve la calma."

A lo que el enamorado con el amor trinando dentro de su pecho le responde a viva voz con improvisación solo contando con su inspiración:

"Todo cuanto digas está de más.

Bien sé que cuando llegue el día
y sienta que me miras,
sabré que en ése instante.
En esa fracción eterna de segundos
que nuestros ojos se cruzaron,
nuestras manos tímidas se entrelazaron;
fuiste mia.

Más, no me importará
si en ese segundo desciende del cielo un rayo, nos fulmina
y, en consecuencia, todo se termina.
Fuiste mia."

Se besan, se abrazan, se quieren.
Ninguno de los dos se compara con Neruda, Benedetti ni Becker.
Pero eso, no les importa.
Si en cada beso se aseguran,
si en cada abrazo auguran,
si con cada mirada reafirman,
Las palabras más puras.
que es un te quiero sincero sin mentiras ni dudas.

domingo, 23 de enero de 2011

Rap rap parapa pá.

Le pondrás un nuevo nombre al cielo,
serás feliz por un segundo, luego desconsuelo.
Te comprarás un auto último modelo,
una sonrisa se dibujará en tu cara, serás un hombre triste luego del estreno...

Conquistarás Asia, América y alguna isla que nadie jamás pisó,
te sentirás único, el mejor, superior, superlativo;
pero todo aquello acabará cuando te des cuenta de que sos simplemente un pobre tipo.

Quien puede tener razón,
¿Quien puede saber porque respiro yo?
Qué pueden saber acerca de mi,
si hay algo que late.
Me pide, me exige, reclama
y aún yo no entiendo porque tiene esta expresión mi cara.

¿Qué podría ser mejor?,
¿Cuánto peor?.
Mejor no pregunto más
las papas hierven
el horno está lleno de bollos,
siento de lejos la pisada de los lobos
y yo sin hacer mucho ruido me fui llendo
no valla a ser que se enteren que aún, no me estoy muriendo.

Rap rap parapa PÁ.

Más no sé.

En el mundo por mi conocido ( dado que todo lo que no tomamos en cuenta ya sea por ignorancia o por cualquier causalidad en este momento, hoy, ahora, no existe)
existen 2 o 3 palabras que nos llevan a añorar.
Imposible, Sueños, Ojalá.

Hay veces que juego en el espejo imaginando realidades diferentes,
talvez un poco de luz, a aquellos colores sin suerte.
Alas para las almas sin ganas...

Si existe una persona,
también una canción.

Se acabó el juego que nos hacía feliz,
talvez todo fué un pequeño desliz.
Más no sé, ahora las consecuencias recaen sobre mi.
Talvez sea muy tarde haga frío y carezca de algún que otro abrigo.
Más no sé, pero ahora muero helado a causa de este invierno que me tomó desprevenido.

Más no sé;
que me encuentro sólo eso, si bien lo sé.
Los lobos seguramente piensan en volver,
se hizo de noche y tengo que correr,
muy tarde, no tengo nada que perder.

Imposibles, sueños, ojalá.
Ojalá que lo imposible se te cumpla en sueños.

Convicción, Fe, Actitud, Sueños, Amor.

No es algo que se pierde,
es el tiempo,
no es algo que se diluye,
es un sueño.

Más mis noches ofreciéndole mi oda al cielo
esperando que cambie un ciervo por pájaro en pleno vuelo
un tigre sin manchas
rinoceronte sin cuernos.

Sensaciones que las hacen ser sentimientos
por falta de discernimiento.
Ojalá pueda aprender a volar antes de que llegue el viento.

En que río desembocarán
todas esas cosas que espero y nunca están.

Sueño que se escapan
cuando llego; se hizo tarde.
Se han marchado
y no han dejado rastros, siquiera un papel garabateado.

Las etiquetas no me duelen.
El pasado no me castiga
conservo una memoria que siempre olvida.
No me importan tus peleas menos las mias,
aveces, sólo se trata
de
vivir
la
vida...

Por eso le canto al destino
una canción sencilla, sin tanto revuelo.
Pretendo, un futuro ameno.

No es el tiempos ni los sueños quienes se malgastan.
Pero sí tras tanto choque
tanta guerra sin fin ni tregua,
la ilusión;
se va apagando.

Así también, tras los restos de mi ilusión,
caerán uno a uno castillos que alguna vez fueron mis pilares,
donde supe resguardarme tras las peores tempestades.

Convicción. Fe. Actitud. Sueños. Amor.

Dos historias, un día, mi memoria.

Siento pena por mi papá, por todo lo que tiene y no sabe aprovechar.
Hoy me lo crucé antes que se valla al bar y cargaban sus ojos el fracaso en su más pleno estado y la soledad de sentirse un incomprendido. Sólo; en un barco sin marineros ni tripulante alguno. Al verlo también fuí preso de un sentimiento extraño, tuve miedo de llegar a ser algún día como él...

Cuando volvió ya todo era muy tarde y esta vez una pena enorme invadió de manera efectiva los espacios más recónditos de mi pecho dejando un frío helado de esos que rara vez se encuentran en algún paisaje terrenal. Un espacio también vacío, vacío y árido.

Tomé una caja de cigarrillos, que aún contenía la mitad de ellos, un abrigo y algunas monedas. Lo justo para emprender un viaje que durara toda la noche afín de poder esclarecer y sacar a relucir algún que otro pensamiento en concreto.
Era un lunes, antes de salir miré el reloj de la cocina y la aguja perezosa con sueño marcaba la una en punto de la mañana.
Mis pupilas se hacían pesadas pero podían más aún mis ganas de recorrer una Buenos Aires dormida rodeada de un silencio infinito el cual creía que sólo lo interrumpirían el eco de mis pasos.

Al recorrer algunas cuadras varias y salirme de mi barrio, dirigiendo mis pasos hacia el viejo Palermo me encontré con un mundo nuevo, un mundo de lunes por la madrugada. "Mientras la ciudad duermen los locos viven" rezaba un dicho de mi abuela, no en vano.
Pude descubrir que al menos el ochenta porciento de los transeúntes que deambulan en este horario son del género masculino, pero más allá de los géneros a todos estaban unidos en un punto. Sus ojos.

Supe reconocer y encontrar en cada destello de su vista, en cada oportunidad que se cruzaron mis ojos y los de ellos, como si fuera una analogía el sentir que escapaban de algo, escapábamos de algo, de algún pasado, algún futuro, un presente, seguramente.
Todos llevábamos en silencio en nuestro semblante el recuerdo de un fracaso, nos estábamos dirigiendo enmudecidos hacia el abismo sin ánimo alguno de cambiar el rumbo.

Me encontré con un personaje de esos que pocos se ven, su nombre era/es ( no podría otorgar datos precisos de su paradero actualmente) Octavio ( tiempo después me lo volvería a cruzar en diferentes circunstancias que me ocuparé de relatar en otro texto ), en la delgada linea que separa el iris de sus ojos y sus pupilas parecía que escondía más de mil historias, siempre llevaba sosteniendo entre sus labios la palabra justa y entre sus manos una botella de un vino del cual por desconfiar de su procedencia al ofrecerme, me negué.

Tanto él como yo, habia una sola cosa que nos sobraba en aquel momento y era justamente, tiempo. Con lo cual me senté en un banco de la plaza Las Heras y comenzó a contarme historias, mitos de todo tipo que valla a saber uno qué viento los habia traido hasta este personaje que se hacía llamar Octavio aunque, en realidad siquiera él mismo podía recordar ni cuando ni como ni donde y muchos menos en qué momento había nacido.

De todas aquellas historias que me comentó, relataré una en esta oportunidad:

---º

En un paraje extraño plagado de arrabales donde Dios aún no se ha ocupado en ponerle nombre a las cosas que lo habitan, cada mañana a la misma hora un pescador se encontraba fiel como un soldado al pie de la trinchera con su caña.
Al llegar a los 10 peces, que era lo necesario para alimentarse tanto a él como a su familia, se retiraba a paso lento hacia su cabaña, la misma estaba compuesta por su hija Milagros del Tesoro y por su hijo Benjamín ya que su mujer al nacer el niño había fallecido de una hemorragia severa( comprenderás lector que en tiempos aquellos los saberes médicos eran precarios y escasos).

Así como aquel pescador se encontraba todos los días a la misma hora en el preciso mismo lugar, también lo hacían los demás habitantes, tras pasar algunos años de que esta acción formase parte de una rutina, se acercó un tal Luis Enrique Velez Sarfield, uno de los hombres más ricos del pueblo quien habia estado observando durante todo este tiempo al actor principal de esta historia.

Acercose y preguntole:

.- Disculpa que me entromezca en tus asuntos pero llevo algún tiempo observandote cuando vengo hacia el río y tu accionar siempre es el mismo. Tras pescar la suma de 10 peces te retirás del trabajo y no regresas hasta el otro día.
¿ Porqué no te quedas unas horas más y aparte de los 10 peces que necesitas para vivir, consigues unos 40 más por día y los vendes? Así en aproximadamente un año conseguirás comprar un bote.

Sin siquiera pensarlo un segundo el pescador le respondió con un

.-¿Para qué quisiera tener un bote?

.- Bueno es muy simple, respondió Velez, con un bote lograrías adentrarte un poco más en el río y podrías conseguir el doble de los peces que puedas pescar aquí en la orilla y en medio año podrías comprar otro bote y poner gente a tu cargo.

El pescador sin ánimos de ofenderlo le volvio a responder de la misma manera con que lo habia hecho la primera vez

.-¿ Para qué quisiera tener 2 botes y gente a mi cargo?

.- Al tener gente a tu cargo y 2 botes podrías en menos de dos años tener una gran flota de embarcaciones y talvez llegarías a construir un barco con lo que llegarías al Océano de manera práctica y ahí si que está la gran ganancia, tu me comprendes...

Al terminar esta breve charla el pescador ya tenía dentro de su balde los 10 peces necesarios y comenzó a guardar todo prolijamente, sólo antes de marcharse le contestó.

.- ¿Para qué quisiera yo tener botes, gente a mi cargo, barcos si con mis 10 peces por día no sólo soy feliz yo, sino que también mis hijos? La simpleza no es el punto de partida sino, el de llegada.

Tras decir estas breves palabras el pescador se perdió entre la neblina característica que poseen los puertos y Vélez no pudo hacer más que tomarse la cara con sus manos y llorar.

---º

Luego de terminar esta historia, Octavio, también se levantó para irse sin decir adiós.
La luna ya se había retirado y ahora me encontraba mano a mano con el sol quien no hacía más que enceguecerme con sus rayos desde allí arriba. Comprendí que era tarde y encaminé mis pasos hacia mi casa.

En cuanto a mi papá; ojalá algun día cambie, lo esperaré.

Miedos

Creo que lo que le da miedo al hombre es la oscuridad.
O... talvez el sentirse sólo frente al mundo,
arriesgarse a perder la vida,
que no te saluden
que se acabe el aire
a perder un amor
a perderse en el amor.
Salir de casa y no volver,
Que las cosas cambien de un día para el otro,
que la muerte venga a buscarnos y no estamos preparados,(¡siquiera peinados!)
intentarlo y perderlo todo,
equivocarnos y que la gente se ria,
estar navegando y hundirnos en el medio del mar,
a ser nadie,
a ser alguien,
a que nos golpeen.
Caernos,
levantarnos.
Que venga el invierno y no vuelva más la primavera...

CREO, que tengo miedo.

Gotas que nos regala la lluvia.

Desde el cielo
nos saludan con revuelo.
Son gurrumines,
alegres querubines.
Quieren que lleguemos al Edén,
hay una gran fiesta, colores, sonidos de kermesse.

El sol observa, impaciente
desde el ángulo opuesto, parece resplandeciente.
Brilla en su máximo esplendor
va perdiendo las fuerzas mientras los rayos se pierden en su derredor.

El horizonte cae con una particular expresión
con sus manos como caidas, su sien como arrepentida...
Su respiración, sentida.
Disculpá que así te lo diga,
pero no vuelvas a salir
si tienes llevas el ánima como para limosnas ir a pedir.

No hagas que me enoje
el mundo es uno
la vida un segundo
y no quisiera, que en el último momento
en el cual podré exhalar sin ningún tipo de censuramiento
te escondas obnubilado.
Talvez, cegado
de que esta vez tu puerta la muerte ha tocado
y aunque no te duela y no lo sientas;
tu cabeza contra una gran pared se ha golpeado.

A la vuelta de la esquina un niño lloraba sin consuelo ni papel donde exprimir sus lágrimas hasta el hartazgo, con sus pequeños pies descalzos un dedo sangraba, llevaba una espina clavada, su estómago vociferaba que daba miedo, emitía sonidos a un ritmo constante y calculable.
Mientras tanto, intentaba cantar una canción que algún adulto le enseñó y movía de manera sistemática una gorra en la cual pretendía que caigansen así como las gotas que le regalaba la lluvia en aquel momento, monedas.

En el fondo se puede observar una pared pinturrajeada de colores varios, en la misma se encuentran dispersadas ciertas palabras que forman una frase que no sin cierto esfuerzo alcanzé a vislumbrar:
"JUSTICIA, IGUALDAD, AMOR, PALABRAS DE UNA NACIÓN QUE JAMÁS EXISTIÓ"