PINTADA 29/1

lunes, 18 de mayo de 2015

Tango

Mi guitarra sin cuerdas que no suena
y un bandoneón apolillado por los sueños de otros tiempos me dicen
que el momento que se va,
no avisa.

Te esperé como un gil más
aquella noche en el pasaje.
Mis manos tiritaban por el frío
y en el calor de mi pecho,
todos tus recuerdos.
Ensayé unos versos en el aire
que no terminaron en ningún renglón.
De melancólico y soñador con distintos escenarios me preocupaba y amargaba:
"Le habrá pasado algo?" decía.

Al otro día, lo de siempre:
tu coartada.
La lluvia caía
y caminé sin apuro
hasta perderme en vos,
Ciudad de Aires.

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